{"id":2688,"date":"2025-10-24T16:46:04","date_gmt":"2025-10-24T16:46:04","guid":{"rendered":"https:\/\/madeleinebrink.com\/?p=2688"},"modified":"2025-10-24T20:13:29","modified_gmt":"2025-10-24T20:13:29","slug":"personas-que-se-quedaron-personas-que-se-fueron-una-carta-de-gratitud-y-perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/madeleinebrink.com\/es\/sin-categorizar\/2025\/10\/personas-que-se-quedaron-personas-que-se-fueron-una-carta-de-gratitud-y-perdida\/","title":{"rendered":"Personas que se quedaron, personas que se fueron: una carta de gratitud y p\u00e9rdida"},"content":{"rendered":"\n<p>Todas las personas que estuvieron ah\u00ed para apoyarme -o que apoyaron a Jos\u00e9 y a m\u00ed- son personas a quienes les estar\u00e9 eternamente agradecida.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta lista empieza y contin\u00faa con Jos\u00e9. Como le dije a alguien hace poco, lo mejor de toda esta experiencia, la mayor bendici\u00f3n entre tanta lucha, fue que por primera vez supe, en mis carnes y en mi coraz\u00f3n, lo que significa el amor real, verdadero y duradero. Hubo m\u00e1s de una ocasi\u00f3n en la que me pregunt\u00e9 si todo esto lo alejar\u00eda, si la carga de convivir con una versi\u00f3n \u201cda\u00f1ada\u201d de m\u00ed misma ser\u00eda demasiado. Mi personalidad hab\u00eda desaparecido; mi aporte emocional era un c\u00famulo de l\u00e1grimas o miedo o duelo. Mis contribuciones econ\u00f3micas al hogar no solo hab\u00edan desaparecido, sino que se hab\u00edan vuelto negativas: mi mera existencia requer\u00eda gastar mucho dinero, constantemente, en m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00e9l llor\u00f3 conmigo, me sostuvo, me dio masajes muy suaves en los ojos, me ayud\u00f3 con terapias en casa, busc\u00f3 maneras de levantarme el \u00e1nimo, se convirti\u00f3 en el principal planchador y cocinero, se mud\u00f3 al otro lado del mundo y empez\u00f3 a trabajar en su segundo idioma por m\u00ed, me llev\u00f3 a innumerables citas m\u00e9dicas y much\u00edsimo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Las hermosas canciones de amor que hablan de \u201cseguirte hasta la oscuridad\u201d o de \u201ccruzar monta\u00f1as y mares\u201d por otra persona, a veces son ciertas -y no solo aspiracionales- cuando encuentras a alguien como Jose.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda persona es Antonietta. Es una persona maravillosa: pol\u00edglota, futbolera, siempre andando en bici, y con un gato. Nos hab\u00edamos conocido en Sevilla. Ella hab\u00eda vivido el deterioro de un familiar cercano hac\u00eda poco, y not\u00f3 mi creciente necesidad de comprensi\u00f3n y compa\u00f1\u00eda durante mis primeros meses en una nueva regi\u00f3n, Almer\u00eda, a donde Jose y yo nos hab\u00edamos mudado justo despu\u00e9s de volver a Espa\u00f1a tras mi accidente. Vino a visitarme un fin de semana y unos meses despu\u00e9s, ayud\u00f3 a organizar la visita a Almer\u00eda de nuestros amigos de f\u00fatbol otro fin de semana.<\/p>\n\n\n\n<p>Su cari\u00f1o y apoyo proactivos significaron el mundo para m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera pareja de personas son mis t\u00edos. M\u00e1s adelante, cuando todav\u00eda no hab\u00eda logrado ninguna recuperaci\u00f3n significativa y empezaba a perder el equilibrio mental, los llam\u00e9 para pedir ayuda. Hab\u00edan pasado unos cinco meses desde que mi padre hab\u00eda fallecido, y a\u00fan me encontraba sumida en ese duelo, adem\u00e1s del dolor y la confusi\u00f3n por mi salud y por las p\u00e9rdidas personales y profesionales que eso implicaba. A todo eso se sumaba el estr\u00e9s postraum\u00e1tico por las p\u00e9rdidas m\u00e9dicas y relacionales que estaba experimentando. Y, por supuesto, todo esto lo viv\u00eda con un cerebro que no era lo bastante fuerte como para procesar o enfrentar nada de eso de forma significativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi t\u00edo vino y pas\u00f3 un mes conmigo\/con nosotros. Se hab\u00eda sometido hace poco a una operaci\u00f3n de coraz\u00f3n y tomaba muchos medicamentos a diario, pero aun as\u00ed hizo el viaje. Me acompa\u00f1\u00f3 a las citas de acupuntura; intentamos que tambi\u00e9n pudiera conocer un poco la zona (algunas playas, restaurantes cercanos incre\u00edbles, d\u00edas de graffiti para embellecer muros con graffiti asqueroso con nuestros propios dise\u00f1os -de flores o con el Monte Hood-, una tarde en una casa de mariposas, una visita a un pueblo ecol\u00f3gico con un artesano que trabajaba la madera de agave, etc.). Pero, sobre todo, me escuch\u00f3 y empez\u00f3 a sanar mis emociones poco a poco, en la vida diaria, mientras Jos\u00e9 trabajaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l escuch\u00f3, y trajo consigo amor y sentido del humor a mi vida solitaria. Cuando se fue, supe que no pod\u00eda seguir en Almer\u00eda, y le pregunt\u00e9 si pod\u00eda mudarme a Oreg\u00f3n y vivir con \u00e9l y mi t\u00eda, si fuera necesario. Me dijeron que s\u00ed. Eso me dio el espacio, la libertad y el apoyo que necesitaba para empezar a recuperarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Y eso me lleva a mi cuarta persona: Marta. Marta es originaria de M\u00e9xico, antrop\u00f3loga, madre, y una persona incre\u00edblemente creativa y amable. Es culta y, a la vez, tiene los pies en la tierra. La conoc\u00ed a trav\u00e9s de mi vecina, y supe que, si las cosas hubieran ido bien en Almer\u00eda, Marta habr\u00eda sido una figura materna maravillosa, divertida e inteligente para m\u00ed. De hecho, lo fue, con gran honestidad y cari\u00f1o, sobre todo cuando me dijo: \u201cTienes que tomar las riendas de tu propia vida.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Ver\u00e1s, al decidir mudarme a Espa\u00f1a seis a\u00f1os antes, yo sab\u00eda que estaba \u201catando mi carro\u201d al de Jose, en parte a costa de mi propia carrera. Por supuesto, trabajaba en Espa\u00f1a, ense\u00f1ando ingl\u00e9s y traduciendo, y estaba progresando dentro del campo profesional, pero mis ingresos eran bajos y los suyos, altos. Mi profesi\u00f3n en Espa\u00f1a ten\u00eda un techo modesto; la suya no. As\u00ed que, aunque me sent\u00eda feliz con la decisi\u00f3n -una vida personal plena a cambio de la profesional-, mientras hablaba con Marta estaba aterrada de tomar una nueva decisi\u00f3n que pudiera destrozar mi vida personal, dej\u00e1ndome sin nada, adem\u00e1s de con un cerebro que funcionaba a medias.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras de Marta fueron justo lo que me hac\u00eda falta o\u00edr. Pod\u00eda perder apoyo personal y econ\u00f3mico, pero necesitaba estar en un <em>lugar<\/em> donde tuviera acceso a recursos y profesionales m\u00e9dicos que pudieran ayudarme a recuperarme. La realidad de mi salud ten\u00eda que ser la prioridad n\u00famero uno, no depender de lo que fuera mejor para Jose. Haber recibido la visita de mi t\u00edo y la seguridad de que podr\u00eda vivir con \u00e9l y mi t\u00eda al volver a EE. UU. hizo que todo fuera posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, no puedo dejar de mencionar a Marco, mi querido perro y principal fuente de compa\u00f1\u00eda durante los a\u00f1os de recuperaci\u00f3n. Su presencia, m\u00e1s que nada, fue lo que me mantuvo fuerte en los d\u00edas m\u00e1s duros. Era un rescatado que se hab\u00eda apegado mucho a m\u00ed; \u00e9l me necesitaba, y yo a \u00e9l tambi\u00e9n. Gracias a \u00e9l sal\u00eda a caminar al menos dos veces al d\u00eda, respiraba aire fresco y hac\u00eda algo de ejercicio. Cuando me sent\u00eda sola o agotada, pasando horas haciendo ejercicios de respiraci\u00f3n para bajar la frecuencia card\u00edaca o meditando para observar mis nuevos patrones cerebrales, su peque\u00f1o cuerpo recostado sobre el m\u00edo, ese calor y esa respiraci\u00f3n suya me daban conexi\u00f3n y algo de calma. Al igual que el amor de Jose, el de Marco nunca disminuy\u00f3. Ahora mi ni\u00f1o est\u00e1 en una bolsa de cenizas al lado del sof\u00e1, y me resulta impensable dejarlo ir.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de estas cuatro personas, muchas m\u00e1s formaron parte de una red de apoyo que ni siquiera sab\u00eda que exist\u00eda. Viejos amigos que me visitaron en distintos momentos: Court, Liz. Una amiga con hijos peque\u00f1os que ofreci\u00f3 dejarlo todo por un fin de semana y volar al otro lado del pa\u00eds a verme: Lucie. El amigo de Jose, Miguel, que me enviaba mensajes de \u00e1nimo casi todas las semanas durante unos dos a\u00f1os. Matt, Anna y Mar\u00eda, que me <em>incluyeron<\/em> y <em>se hicieron mis amigos<\/em> incluso cuando yo estaba a medio existir. Mi primo Peter, en cuya casa tambi\u00e9n viv\u00ed (\u00e9l viv\u00eda con mis t\u00edos), que me apoy\u00f3 con su presencia tranquila y sus juegos. Mi iglesia unitaria universalista, que me acogi\u00f3 en su congregaci\u00f3n, su peque\u00f1o grupo y su coro, y que me escuch\u00f3, me acept\u00f3, me am\u00f3 y hasta estuvo dispuesta a aprender de m\u00ed. Nuevos vecinos que hac\u00edan arte conmigo, el centro de mayores donde tom\u00e9 clases y conoc\u00ed a gente generosa, antiguos vecinos que me abrieron el coraz\u00f3n en largas caminatas, otras personas con lesiones cerebrales (y algunas que ya se hab\u00edan recuperado) que compartieron sus historias. Ginny, que me dec\u00eda que era una \u201cbadass\u201d incluso en los d\u00edas dif\u00edciles, y que me ayud\u00f3 a planear c\u00f3mo afrontar los momentos duros cuando los ve\u00eda venir. Y los m\u00e9dicos que supieron c\u00f3mo ayudarme. Estoy especialmente en deuda con dos profesionales: una doctora que llor\u00f3 al leer mi carta explicando por qu\u00e9 la buscaba, y mi terapeuta -especializado en lesiones cerebrales, ictus y similares-, que me ha ayudado a atravesar las incontables facetas emocionales de esta realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que hay m\u00e1s personas que no estoy mencionando aqu\u00ed &#8211; mis disculpas por la omisi\u00f3n. Sois incre\u00edbles.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>No fue hasta alg\u00fan momento del segundo a\u00f1o que descubr\u00ed que la desaparici\u00f3n de personas \u201cimportantes\u201d es algo com\u00fan entre quienes vivimos con una conmoci\u00f3n cerebral moderada o severa (s\u00edndrome post-conmoci\u00f3n persistente \/ lesi\u00f3n cerebral traum\u00e1tica).<\/p>\n\n\n\n<p>En mi caso, mi condici\u00f3n fue claramente demasiado para que cualquiera de mis familiares de origen prestara mucha atenci\u00f3n, al menos durante el primer par de a\u00f1os. Al principio, deseaba compa\u00f1\u00eda pero suplicaba silencio (casi todos los ruidos me causaban dolor y una ansiedad alt\u00edsima mientras mi cerebro intentaba procesarlos), y lo \u00fanico que encontraba era charla constante o aislamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que algunas de mis hermanas estaban en situaciones dif\u00edciles, con hijos, poco apoyo o l\u00edmites personales borrosos -es decir, solo ten\u00edan energ\u00eda para los m\u00e1s cercanos y ruidosos. Yo quedaba fuera de su capacidad. Otra, en quien hab\u00eda confiado emocionalmente durante a\u00f1os -y con quien cre\u00eda tener una relaci\u00f3n equilibrada-, empez\u00f3 a alejarse r\u00e1pidamente. Para ser justa, durante las primeras dos o tres semanas me acompa\u00f1\u00f3 dos veces al hospital, se qued\u00f3 una noche conmigo, me prepar\u00f3 una habitaci\u00f3n en la casa donde se quedaba y me llev\u00f3 al m\u00e9dico. Pero antes de que regresara a Espa\u00f1a, su apoyo se hab\u00eda convertido en repulsi\u00f3n y evasi\u00f3n. Despu\u00e9s, cuando volv\u00ed a casa, me llam\u00f3 y, sin rodeos, descarg\u00f3 a\u00f1os de frustraciones acumuladas, para luego volverse pr\u00e1cticamente inalcanzable ante mis intentos de reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El Alzheimer de mi madre empeoraba, as\u00ed que ahora ella necesitaba \u201ccuidado de abuela\u201d. Sus necesidades, como tantas veces en mi familia, absorb\u00edan la mayor parte de la energ\u00eda de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante esas primeras semanas, cuando le ped\u00ed apoyo, mi padre estuvo dispuesto a escucharme y fue comprensivo, aunque su salud ya se deterioraba. Pronto supimos que ten\u00eda c\u00e1ncer en etapa 4. Fallecer\u00eda menos de un a\u00f1o despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>El dolor y el abandono de perder a personas en quienes cre\u00eda poder confiar fue absolutamente aterrador: cuando tu cerebro no puede procesar bien las emociones, los pensamientos ni las sensaciones f\u00edsicas, ese abandono se siente particularmente cruel.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el tiempo he aprendido a perdonar y\/o entender esas incapacidades como procesos ajenos que, desafortunadamente, coincidieron con mi momento de mayor necesidad. Algunas relaciones se han reparado; otras probablemente hayan terminado; y otras est\u00e1n en un punto intermedio. Pero creo que agradezco que, incluso despu\u00e9s de tanto tiempo sin ver ni sentir un camino claro, haya descubierto que, cuando las personas aparecen, ayudan a crear un camino donde antes no exist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Pensamientos finales: la comunidad importa, el acceso a la atenci\u00f3n m\u00e9dica importa. Ahora he vuelto a trabajar, pago impuestos, y contribuyo a las vidas de otros, tanto profesional como personalmente. La idea de la medicina socializada (que puede y suele coexistir con sistemas m\u00e9dicos privados) garantiza que otras personas, menos afortunadas que yo, tambi\u00e9n puedan tener acceso a la recuperaci\u00f3n, junto con los beneficios personales, comunitarios y econ\u00f3micos que esa recuperaci\u00f3n conlleva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todas las personas que estuvieron ah\u00ed para apoyarme -o que apoyaron a Jos\u00e9 y a m\u00ed- son personas a quienes les estar\u00e9 eternamente agradecida. Esta lista empieza y contin\u00faa con Jos\u00e9. 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